Sensaciones de Año Nuevo Chino

Estoy en Taiwán a un día de celebrar el Año Nuevo Chino. Ya he celebrado unos cuantos. Con esto pasa como con la Navidad. Todo el año quejándose del coñazo de estas fiestas y cuando llegan, se te pone sonrisa de gilipollas y vas felicitando las fiestas a todo hijo de vecino como si te acabase de tocar la lotería o hubieras echado un polvo después de varios meses de sequía inmisericorde.

Por dios, por dios. ¡Echar un polvo! A poco que me descuide acabo escribiendo como Maruja Torres, representante junto a Almudena Grandes del lamentable costumbrismo progre que se ha apoderado de la literatura española desde la década de los 90.

El asunto del Año Nuevo Chino me lleva a comentar el tema del multiculturalismo, que es una de las facetas más conspicuas del izquierdismo español. El chino no puede rivalizar con el palestino o el moro en este disputado campo. El chino tiene dinero y no se manifiesta. No está sujeto a ningún tipo de “opresión nacional” real o inventada. Al contrario, China, en el imaginario progre comete culturicidio en Tíbet, Xingjiang y se quiere merendar a Taiwán como ha hizo con Hong Kong y Macao.

No, China, a pesar de ser comunista no cuenta con el beneplácito progre, como lo hace Cuba. Los sinófilos españoles están muy divididos. Tenemos a los seguidores de Levi-Strauss que acaban cayendo en las garras de lo que Gustavo Bueno llamó la ilusión etnológica y acaban renegando de su país o su propia cultura antropológica. Dile tú a uno de estos pollos que comparar a Platón con Confucio es como comparar a Dios con un gitano y verás lo que pasa.

Luego están los de perfil académico, que no toleran ni una sola crítica a sus sesudos análisis publicados en las páginas de opinión de El País. ¡Qué desfachatez! ¡Ahora todo el mundo opina de China sin haber pasado por mi aula! Insoportables.

Luego están los que como yo, vemos esto con algo de distancia prudencial. Me siento a gusto en Taiwán y en Asia Oriental en general. Mi interés es puramente antropológico, como el interés que puedan tener los jainos de la India o los yanomami de la selva amazónica. No espero analizar el mundo moderno con las enseñanzas de Laozi, básicamente porque no podría dar ni dos pasos en el mundo actual.

Lo que más respeto del mundo chino es su cocina, aunque lo haga con sonrisa revirada, como el maestro Julio Camba. Ratones, gatos, perros, pescado podrido… Nada que ver con las leyendas urbanas. Es real y no hay nada de horrible en ello aunque no deje de ser gracioso y sujeto a todo tipo de chanzas.

Y ya que estoy en Taiwán digamos algo políticamente incorrecto: si Taiwán no tiene nada que ver con China como dicen los nacionalistas ¿Por qué diantre celebran el Año Nuevo Chino? Déjense ya de chorradas señores del Geist.

20120121-125156.jpg

Advertisement

Acerca de Yishuai

My life is shaping up like a Noel Coward play. Somebody should go make martinis.
Esta entrada fue publicada en Tradiciones y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s